jueves, 8 de julio de 2010

Algo que decir

No puedo desaprovechar estos momentos de lucidez digitando un correo tan extenso... No, no puedo perder estos momentos de sentarme a hablar con mi mente y decirle:

- ¿Hey porqué has sido tan descuidada?

- ¿Porqué tan inconsciente?

Lo peor es que aún sigo sentado en esta silla de mimbre esperando una respuesta simple y clara, pero solo me recrimina... Yo la dejo, lo importante es que siga respirando ideas junto a mí, lo importante es caminar hacia el mercado de las pulgas, para ver si alguna de ellas me da un buen descuento por la mitad de una naranja noble y soñadora, después de pensar y pensar no entiendo cual es ese afán mío por conseguir algo de amor.

Lo peor es que aún no lo consigo... Solo hay esperanzas, decepciones y tristezas, me pregunto si algún día la búsqueda dará algún resultado... O seré un número más en la lista de los corazones en quiebra, una trágica victima de la abnegada soledad.

Solo caminando por las calles veo las cosas de una formas tan distintas, calles en construcción, calles con o sin gente, calles en nubes tibias.

Hay tanto que pensar, tanto que sufrir, tanto que anhelar... Que creo no sobrevivir entre esta masa de soñadores danzantes. Todo el humo, todo el sol, toda la gente persiguiendo un objetivo, un amor, un libro, unos calzones, a veces tanta competencia es incomoda.

¿Así de cruda debería ser nuestra realidad como personas con intenciones?. Por favor que mi mente enemiga me libre de tan insensible destino, mejor que se imagine un cielo y me lleve a volar por ahí, solo con eso podría tener felicidad en mis zapatos.

Tanto pasa, tanto estremece, tanto aterra y mi guía anda perdida en un océano de poesía gráfica... Yo la espero y tengo afán, yo la siento y la pienso; Como pensar al mar quisiera, o pensar en una cerveza fría en un domingo inflamable.

Para alguien siempre hay la palabra indicada, para alguien habrán palabras de amor o de consuelo o en el peor de los casos solo habrán madrazos como látigos... Para ti, si lees esto, si queda un momento para reflexionar con mis letras tristes y toscas, o para tratar de entenderlas, solo te diría que aguantes ahí, tal vez la otra semana te baje de ese árbol.

Pero si bajas de ese árbol y te vas y vuelas y te pierdes en un cielo distante y eres feliz y luego triste y vuelves con tus zapatos color carmín... Yo explotaré las margaritas y las fundiré en un susurro multicolor, solo para que digas que yo te lleno y eres feliz.

La verdad mente enemiga aún hay mucho por ver... La verdad mente enemiga aun sigo esperando.